EL CUIDADO DE LA ENERGÍA / HACIA UNA CONSTRUCCIÓN SUSTENTABLE
En el camino hacia la sustentabilidad, resulta irracional y antieconómico invertir en la generación de energías renovables -solar, eólica u otras-, si el edificio es energéticamente ineficiente desde su concepción, no hablando desde sus tipos de forma o instalaciones, sino de las actitudes frente el proyecto edilicio.
Comparando un edificio con un organismo biológico, la búsqueda debe centrarse en que el mismo posea una suerte de “metabolismo basal”, que demande la mínima energía para brindar un determinado grado confort.
En estos tiempos de cambios climáticos, el edificio también debe ser a su vez capaz de adaptarse a las restricciones de energía, agua y otras, que comenzaran a sentirse progresivamente, representando un desafío que debemos enfrentar los profesionales de la arquitectura.
La demanda de energía por parte de los edificios, representan el 50 % del consumo energético en EE.UU., el 35 % en la Unión Europea y el 27 % en Latinoamérica -encontrándose nuestro País dentro de la media del continente-, con el agravante que en un 90 % se depende para la generación de combustibles fósiles, que están en un sostenido camino de agotamiento.
Por otra parte, y a diferencia de otras naciones, Argentina está generando muy poca energía renovable, con apenas el 11,9 % de energía eólica y el 3 % en solar fotovoltaica.
En la historia reciente del país, el desarrollo de la electricidad baja en carbono ha involucrado flujos y reflujos de generación, especialmente en el sector hidroeléctrico. Durante la década de 1980 y 1990 se observaron incrementos y disminuciones significativas en la generación hidroeléctrica, con importantes aumentos en años como 1990 y 2000. Más recientemente en la década de 2020, ha habido importantes adiciones de capacidad en energía eólica.
Estos aumentos son en algún modo alentadores, pero de todos modos subrayan la necesidad imperiosa de una planificación estratégica y sostenida a largo plazo, para garantizar un suministro eléctrico estable, seguro y con bajas emisiones de carbono.
Argentina necesita mejoras continuas en sus infraestructuras en estos tipos de generación energética, para armonizar el crecimiento económico con el compromiso con el impacto ambiental y climático.
LA EFICIENCIA ENERGÉTICA EN LAS EDIFICACIONES
La resolución de las edificaciones y las tecnologías de construcción más frecuentemente utilizadas, ponen en evidencia que la búsqueda de la eficiencia energética no es aún un punto fuerte dentro de nuestra profesión, y por el contrario, las condiciones han ido empeorando -especialmente en el área metropolitana-, lo que nos obliga a preguntamos ¿Cómo mejorar?
Es claro entender, que las estrategias no son las mismas para vivienda unifamiliar, que para edificios, naves comerciales u oficinas.
El conocimiento de la energía que consume una edificación, discriminada en cada prestación -calefacción, refrigeración, ventilación mecánica, conservación de alimentos, agua caliente, cocción, alumbrado, señalización, movilidad vertical, bombeo de agua, riego, etc-, en los casos que el edificio ya esté construido demanda una auditoria energética, mientras que para un proyecto nuevo, los arquitectos especialistas en sustentabilidad pueden modelizar previamente su funcionamiento, haciéndolo eficiente para minimizar los costos y los consumos.
En edificios de viviendas de clima templado, entre un 65% y un 85 % en promedio de la energía se consume en climatización -llegando extremo sur patagónico a un 95 %-, por lo que la pregunta a responder es ¿Cómo se puede ahorrar?
Primariamente, mejorando las aislaciones térmicas en las envolventes, garantizando una óptima orientación de los locales principales, y sobre todo, incorporando en el diseño sistemas pasivos para la mejora del confort.
Ejemplo de ello son el ahorro en bombeo de agua -empleando grifos de racionamiento-; la implementación de buenas condiciones de ganancia y control de iluminación y ventilación natural en los locales -por el deslumbramiento y el sobrecalentamiento-; o la utilización para la iluminación artificial lámparas fluorescentes -70 lumen/w – o leds- hasta 100 lumen/W-, -con rendimientos muy superiores a las incandescentes y halógenas-
En relación al uso y elección de los electrodomésticos, es imperioso verificar su etiquetado energético, a fin de conocer su consumo real y eficiencia.
LAS NORMATIVAS RELACIONADAS
En la provincia de BS. AS., existe desde 2003 la Ley 13.059, que regula las condiciones de acondicionamiento térmico en la construcción, mediante la obligatoriedad de cumplir normas IRAM para aislamiento térmico de la evolvente edilicia, determinando exigencias de cálculo en cuanto a la transmitancia térmica de materiales que la constituyen según la zona bioclimática donde se encuentre implantada, aunque su implementación efectiva y la obligatoriedad de aplicación en las ordenanzas municipales esta demorada por diversas circunstancias
Desde el CAPBAUNO, insistimos en la necesidad de implementación en la Provincia del Programa Nacional de Etiquetado de Viviendas, que tiene como objetivo fundamental instituir la Etiqueta de Eficiencia Energética –análoga a la utilizada para los electrodomésticos y que hoy ya es una realidad en varias provincias-, como un instrumento que brinde información acerca de las prestaciones energéticas de una edificación y constituya una herramienta de decisión adicional a la hora de realizar una operación inmobiliaria, evaluar un nuevo proyecto o realizar intervenciones en viviendas existentes.
Para capacitar a los profesionales en el uso de su aplicativo, se desarrollan en la Institución cursos específicos, existiendo a su vez en la plataforma “capba en línea”, una metodología de cálculo de honorarios profesionales para realizarlo.
ARQ. ESP. BERARDI ROBERTO




